miércoles, 21 de mayo de 2008

DISCURSO DE URIBE ANTE FIRMA DE TLC FEB DE 2006

Alocución del Presidente de la República
EL TLC ES UNA GRAN OPORTUNIDAD
Bogotá, 27 feb. 2006. (SNE).- La siguiente es la alocución del presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, sobre el cierre de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos:
“Compatriotas:
A las 4:20 de la mañana de hoy, nuestro equipo negociador culminó en la ciudad de Washington, las negociaciones para el Tratado de Comercio con los Estados Unidos que empezaron hace 22 meses. 22 meses de una esforzada negociación. 22 meses de un gran esfuerzo para que a nuestra patria le vaya bien.

Esta negociación ha tenido por objeto abrir de manera permanente el mercado de los Estados Unidos para nuestros productos, a fin de generar empleo en Colombia a partir de la inversión, a fin de generar recursos para erradicar la pobreza.

Había una vieja contradicción en la economía, algunos decían que la economía tenía que crecer por dentro, simplemente dándole capacidad adquisitiva a los sectores pobres, otros que hacia fuera. Nosotros creemos que para erradicar la pobreza hay que hacer compatible ese crecimiento de la economía exportadora, con el crecimiento de la economía al interior. Esto es, entre mayores posibilidades de exportación se asomen en el horizonte, más inversión se presenta y al presentarse más inversión, hay posibilidades de mejor atención de lo social, de mayor generación de empleo, de reivindicación de la pobreza, para ir paulatinamente y de manera creciente, incorporando a las corrientes dinámicas de la economía a las grandes masas excluidas.

He acostumbrado, apreciados compatriotas, utilizar en pocas ocasiones este espacio y por cortos periodos de tiempo. Los sábados sí hemos hecho una tarea televisada, generalmente, en los Consejos Comunitarios. Esta noche voy a hacer una excepción en este espacio y voy a ofrecerles disculpas a ustedes –y espero que me las reciban- porque quizás tome unos minutos, bastantes, mayor que lo acostumbrado en estos espacios, dada la trascendencia de la decisión que tomó Colombia al amanecer de hoy, de acordar este Tratado con los Estados Unidos, que nos permitirá acceder a su mercado.

Debo decirles compatriotas, que hace cuatro años no se veía en el horizonte la posibilidad de un acercamiento comercial entre la Comunidad Andina y MERCOSUR. Hoy tenemos acordado un tratado de comercio entre la Comunidad Andina y MERCOSUR. Recientemente nuestro Congreso aprobó la ley ratificatoria de ese Tratado, está en plena vigencia. Ha sido un gran paso para acelerar la unidad suramericana.

Colombia, además, se ha constituido en un gran puente entre Suramérica y Centroamérica. Al empezar a participar como miembro del Plan Panamá – Puebla, que nos permitirá, inicialmente, construir la línea de transmisión de energía Colombia – Panamá, avanzar en el comercio del gas, llegar al gasoducto, luchar para que se abra la carretera del Darién.

Y tenemos, en las próximas semanas, que empezar y culminar rápidamente las negociaciones comerciales con Centroamérica. Estamos en un proceso de integrarnos velozmente con todos los países del Continente.

Colombia, es un noble y solidario hermano latinoamericano y un leal aliado de los Estados Unidos. Este Tratado que hemos acordado ya con los Estados Unidos y que entra en las etapas de firma, ratificación y revisión constitucional nos da acceso al mercado más grande del mundo.

Muchos países de antiguo origen socialista, de tradición capitalista, añoran esos mercados. Es una fortuna poder acceder, como Colombia empieza a acceder, al mercado de los Estados Unidos.

Este Tratado está antecedido por un permiso unilateral que nos concedió los Estados Unidos para exportar a ese territorio varios de nuestros productos. En una primera etapa se llamó el ATPA y en una segunda etapa el ATPDEA. Recuerdo cómo sufrió la economía colombiana, al principio de este Gobierno, cuando estábamos en el tránsito del primer permiso al último, al ATPDEA. La incertidumbre de si llegaba este segundo permiso o no, todos los pasos que hubo que dar para ponerlo en vigencia.

Y en estos años, y en muy buena parte gracias a ese permiso para exportar productos nuestros a los Estados Unidos, Colombia ha duplicado las exportaciones.
Compatriotas: ¡Colombia ha duplicado las exportaciones!

Se ha visto un crecimiento formidable de las exportaciones no tradicionales. Cuando a principios de esta década, en el año 2000, exportábamos al mundo una pequeña cantidad de textiles y confecciones, el año pasado nuestras exportaciones de textiles y confecciones superaron los mil millones de dólares y en eso, tuvo gran importancia el mercado de los Estados Unidos.

Recuerdo al ministro Juan Luis Londoño –que en paz descanse- decirme: ‘Presidente, espere que el desempleo va a llegar al 25 por ciento’. Todavía está muy alto, pero cuando se acercaba al 20 por ciento, hoy lo tenemos alrededor del 10.4 por ciento. No estamos conformes, es muy alto, tenemos que derrotar ese desempleo. Colombia vio, en pocos años, que el desempleo de jefes de hogar pasaba del 4 al 10 por ciento, todavía no está en lo que necesitamos, pero está alrededor del 5.

Esta reversión de la tendencia de desempleo, esta vocación de Colombia reverdecida para generar de nuevo empleo, se debe a varios factores. Por supuesto, al heroísmo de nuestros soldados y policías, artífices con el pueblo colombiano de la política de Seguridad Democrática que ha tenido confianza, a otros factores y a nuestra posibilidad de exportar durante estos años a los Estados Unidos.

Esos permisos unilaterales, que los técnicos llaman preferencias unilaterales, no obedecen a un acuerdo entre los dos países, sino a una decisión, en este caso, de los Estados Unidos.

Lo mismo ha ocurrido con Europa. Tenemos allí unas preferencias unilaterales que van a vencer y nos obligan desde ya a buscar la negociación con Europa. Vayamos pensando, hemos hecho la de MERCOSUR, cerramos la negociación con los Estados Unidos, tenemos que hacer la de Centroamérica, tenemos que hacer la negociación con Europa.

Si bien esta preferencia unilateral de los Estados Unidos nos ha ayudado mucho a incrementar esas exportaciones, a mejorar el empleo, esas preferencias unilaterales tienen tres problemas.

Primero, los inversionistas no se atreven a invertir lo que se requiere. Dicen: ‘yo no puedo invertir, porque el mercado en los Estados Unidos para Colombia es un mercado de tres, cuatro años, no sabemos qué pasa después’. No se genera confianza inversionista, cuando estas preferencias son unilaterales. Cuando ya se convierten en tratados, los firman ambos países y quedan indefinidos en el tiempo, los inversionistas toman la decisión de invertir.

Esta preferencia unilateral de los Estados Unidos no ha sido para todos los productos, hay productos que están excluidos, como la leche y la carne. Hoy por hoy no las podemos exportar allá, el Tratado las incluye. Eso sí, desde que seamos capaces de erradicar problemas, como el problema de aftosa.

Y esta preferencia vence el 31 de diciembre de este año. Muchos colombianos me decían: ‘Presidente, busque que la extiendan’. No vimos la posibilidad. Tuvimos el ejemplo de otros países en condiciones más difíciles de su economía que Colombia, que no pudieron extender estas preferencias.

A riesgo de haber estado equivocado durante todos estos meses, le dije a mis compatriotas, con absoluto convencimiento, que no veía –como Presidente- la posibilidad de que nos extendieran las preferencias unilaterales.

Y me preocupaba mucho que amanezca el primero de enero de 2007 y que los floricultores digan: ‘no podemos exportar a los Estados Unidos por los aranceles’ y que entonces a Estados Unidos lleguen flores de otros países y que aquí empiece a crearse desempleo, que haya semejante problema con textileros, con confeccionistas, con la industria del calzado, con los bananeros, con un producto tan promisorio como es el combustible biológico, en cualquiera de sus expresiones.

Colombia no puede jugarle al escenario de amanecer el primero de enero de 2007, en la práctica excluida del mercado de los Estados Unidos, porque al vencerse el APTDEA, sin posibilidades de extenderlo, sin su sustituto, que es este Tratado, correríamos el inmenso riesgo de ver que a ese mercado lo inundan de productos chinos, de productos de la India, de productos de Centroamérica, de otros países de Suramérica y que los colombianos vayan perdiendo allí su presencia.
¡Perder presencia en ese mercado, es perder posibilidades de empleo en nuestra Patria!

Este Tratado es una gran oportunidad, como tal hay que verlo. Una oportunidad para una país de 44 millones de habitantes, que tiene que pensar en grande, proyectar en grande. Un país ya con tanta población, con una economía pequeñita, pensando en pequeño y actuando en pequeño, todos los días lo que va a ver es crecimiento de la población y crecimiento de la pobreza.

El Tratado es una oportunidad para que el país se conmueva en la vía positiva, piense en grande, proyecte en grande, actúe en grande.

Esta tarde, haciendo el bosquejo para esta intervención, quise trabajar como enseñaban los Jesuitas, con una columna de las ventajas y otra columna de las desventajas. Y realmente, estoy convencido -confieso que soy optimista y el optimismo es una necesidad para trabajar con amor por Colombia en todas la horas- que esto no es un acuerdo de ganadores y perdedores. Esto es un acuerdo de ganadores, ganadores.

Hay unos sectores que ganan más que otros, pero reorientando bien esta economía, al final, todos van ganar por igual. No es fácil poner en un lado los sectores ganadores y en otro los perdedores, porque finalmente aquí no puede haber perdedores. A lo largo de estas semanas he sostenido diálogos con muchos colombianos.

Un taxista de Bogotá, médico, quien maneja taxi, me decía: ‘¿para que nos beneficia el TLC?, si yo soy médico y tengo que manejar taxi, por esta situación de empleo’. Y le dije: en lo personal, a usted lo beneficia, porque –se lo voy a explicar más adelante esta noche-, nos va a dar la oportunidad de crecer, hasta cobertura universal, la afiliación a la salud en Colombia.

En lo personal a usted lo beneficia, porque si hay más inversión, va a haber más empleo y ese problema de que los médicos tengan que manejar taxi, es un problema de falta de empleo. En la medida que haya más empleo, entonces esas expresiones de subempleo tienen que ir desapareciendo.

Y me decía: ‘es muy bajo el salario’. Yo le decía: el TLC nos va a forzar a ser más productivos, más competitivos, nos va a dar la oportunidad de tener más inversión.
Productividad + competitividad + creciente inversión = más empleo.

En la medida que haya más empleo se dificulta que estén cambiando trabajadores antiguos por trabajadores nuevos, que estén echando trabajadores que ya han ganado una escala salarial más elevada, para sustituirlos por otros que apenas empiezan. En la medida que haya más empleo, entonces los empleadores se van sentir más presionados para pagar mejores salarios.

Y el taxista me decía: ‘Presidente ¿y Bogotá?’ Le dije: ¿dónde trabajas?, y me dijo: ‘en el aeropuerto’. Dije: justamente, estamos en la concesión del aeropuerto Eldorado, que nos va acostar 600 millones de dólares y que nos permitirá transformar de un aeropuerto de 8 millones de pasajeros –capacidad anual de hoy- a un aeropuerto 16, 17, con un proporcional incremento en carga.

Le decía: ¿cómo le ha ido en los últimos años? Y me decía: ‘han mejorado las cosas, porque están viviendo más extranjeros a Colombia, yo los recibo en Eldorado, los llevo a una y otra parte, han mejorado las cosas, pero no lo suficiente’. Le dije: tiene razón. Cuando este Gobierno empezó, venían al año 500 mil extranjeros a Colombia, el año pasado casi un millón y eso cuánto le ayuda a ustedes a que haya más trabajo.

Le decía: confíe en el TLC para que Colombia siga este proceso de expansión de la economía. Ustedes, con una economía deprimida, simplemente oyendo discursos en la radio, de crítica, tienen que buscar por ahí sombritas en los aeropuertos, para echarle brillo al carro. Con una economía pujante, como queremos volverla más pujante con el TLC, ustedes van a tener más oportunidades de empleo y de ingreso.

Invito a los taxistas de Colombia –que son los voceros que mejor venden el país, porque cuando aquí llega un inversionistas internacional, antes que abrir un computador, buscar la página del Banco de la República para saber cómo va la economía, se informa a través del taxista sobre la marcha de la economía- ayúdenos a explicarle a los colombianos y a los extranjeros que hemos dado un gran paso para la inversión y para el empleo.

La semana pasada asistí al Congreso de la Asociación Nacional de Agentes de Viajes (ANATO). Contentos por la manera como ha crecido el turismo en Colombia en los últimos años.

¿Cómo les fue en el TLC? Y me dijeron: ‘bien Presidente, al principio estábamos muy asustados porque nos iban a quitar una prestación que nosotros, como agentes comerciales, tenemos derecho a que nos la paguen. Y finalmente el Gobierno Colombiano negocio tan bien, que no nos quitan esa prestación’.

Y les dije: ¿cómo más les fue? ‘Muy bien y nos va a ir muy bien, porque en la medida que se cristalice esto y haya más inversión en Colombia, nosotros vamos a vender más paquetes turísticos en Colombia, nosotros vamos a llevar extranjeros y colombianos a más sitios del país, nosotros vamos a vender más tiquetes aéreos’.

Yo tengo una vieja amistad con los paneleros de Colombia, un gremio muy sufrido, casi 300 mil familias muy empobrecidas. La semana llamé a unos amigos paneleros del nordeste de Antioquia, a otros de la hoya del río Suárez, y les dije: ¿cómo les ha ido con la panela? Y me contaron: ‘todavía no bien, pero en los últimos días se ha aumentado en 200 pesos el kilo, ya no estamos tan en la ruina’.

Les dije: ¿por qué? Y me dijeron: ‘porque ya empezó a producirse en Colombia, en los ingenios de Cauca, Valle del Cauca y Risaralda, alcohol carburante, hay mejor perspectiva de azúcar que jalona la panela y se van a hacer otras plantas en el país, como la de la hoya del río Suárez, que va a sacar mucha caña de la producción de panela y la va a poner a producir alcohol carburante’.

Pues bien, en ese diálogo hubo para mí algo muy importante, que fue poder decirles a voceros de un sector tan sufrido de la población colombiana, como son los paneleros, que los alcoholes carburantes, los biocombustibles –en lo cual Colombia tiene un promisorio futuro- van a ser productos de la mayor capacidad de generación de empleo y en el momento que quede en firme el TLC, tienen acceso permanente al mercado de Estados Unidos.

La semana pasada, en muchos diálogos en la ciudad de Barranquilla, asistí a la Universidad del Norte donde se reunía el Congreso de Estudiantes de Ingeniería de todas las facultades de la Patria. El doctor Santiago Montenegro había dialogado ampliamente con ellos sobre esa Visión de Colombia 2019, que estamos construyendo en el debate democrático.

Les dije: muchachos ustedes han trabajado todo el día, han hablado sobre todos los temas, sobre los humanos, los divinos, abramos un diálogo sobre algún tema que ustedes lo propongan. E inmediatamente una niñita, paisana mía de Medellín, levantó la mano y me dijo: ‘hablemos del TLC’. Le dije: pero hay mucho que hablar del TLC, propónganme qué hablamos del TLC y llegó un muchacho de Cali y dijo: ‘pues hablemos de lo que nos corresponde a los ingenieros, de infraestructura’.

Le dije: ¡magnífico!, vamos a hablar del TLC y de infraestructura. Porque hay una relación entre el crecimiento de la economía y la infraestructura. A más crecimiento de la economía, más posibilidades de construir infraestructura. Si las expectativas de crecimiento de la economía mejoran, también las posibilidades de financiar infraestructura y a más infraestructura la economía tiene menos costos, es más productiva, más competitiva, más generadora de empleo. Y le dije: ¿quiere que empecemos por el Valle del Cauca? Y me dijo: sí Presidente.

Le dije: pues bien, hoy estamos haciendo la doble calzada Bogotá – Girardot, está en proceso de contratación hasta Ibagué. De Ibagué a La Línea hay unos viaductos que parecen ya de carreteras europeas, estamos ya construyendo el Túnel de La Línea y en ese proceso nos queda haciendo falta la doble calzada Buga – Buenaventura, obra fundamental para competitividad del Valle del Cauca y de Colombia.

La Patria, hecho el TLC no tiene más disculpas, tiene que emprender la construcción de estas grandes obras de competitividad. Además, no hay manera de aplazar la profundización del canal de acceso a Buenaventura, la terminación de la vía alterna – interna en Buenaventura y la construcción de los puertos complementarios como Aguadulce y Málaga, con todo el cuidado de la variable ambiental.

Y enseguida levantó la mano un estudiante de ingeniería de Bogotá y me dijo: ¿y cuáles serían las obras para Cundinamarca? Y le dije, además de la doble calzada a Girardot, para salir al Pacífico, el Gobierno está buscando resolver el pleito de la concesión de Commsa, abrir la licitación y que Bogotá tenga la salida al río Magdalena, por la autopista Medellín – Bogotá, con la posibilidad de uno cualquiera de los dos tramos, o por el viejo trazado de Comsa o por la vía de Guaduas – Villeta. Y que eso se valla complementando en un proceso gradual con la doble calzada hasta el caribe colombiano, además de otras obras de mucha competitividad para Cundinamarca, para toda altiplanicie cundiboyacense.

Y saltó un muchacho de Santander y me hizo la misma pregunta y además se me salió del tema, para contestarle la pregunta de infraestructura, le conté de algunas carreteras que estamos pavimentando y que hay que concluir para que funcione bien en TLC, como la carretera del Carare. Esa que baja del sur de Santander, de Vélez a Landázuri a Cimitarra a juntarse con la vía del Magdalena en Puerto Araujo, en el río Carare.

Y se me salió del tema y me dijo: ¿y qué va pasar con los calzados de Bucaramanga, con los textiles y las confecciones? Le dije: el TLC les ayuda, porque inmediatamente les da acceso al mercado de Estados Unidos. Y me dijo hablemos de avicultura –ahora les cuento la respuesta que le di en avicultura-.

Y conversé con un amigo de la Cámara de Comercio de Villavicencio, le conté lo que habíamos hecho para que el concesionario reciba definitivamente la carretera Bogotá al Llano, le conté que estamos en el Plan 2.500 pavimentando unos kilómetros para que las otras carreteras que bajan al Llano, la que baja por el Sisga, la que baja por Sogamoso, queden totalmente pavimentada. Esos son retos de infraestructura del TLC. Y le dije: y tenemos definitivamente que hacer las inversiones para la navegabilidad del Meta. Colombia, a través del Orinoco, por la hermana República de Venezuela tiene grandes posibilidades de exportar vía el Caribe.

Y apareció alguien del sur de Colombia y me dijo: ‘nosotros en Nariño, en el Putumayo, el Cauca, en el Huila’ y allí hablamos de varias obras que están siendo incluidas en esa agenda interna de competitividad. La carretera que comunique el Pacífico con los Llanos Orientales a través de Popayán, el Huila y del Huila a los Llanos Orientales, uno de los trazados pudiera ser el viejo trazado que una a Colombia (Huila) con la Uribe (Meta).

Y hablamos de la carretera en la que pensó el General Reyes, hace un siglo. Ya el país tiene pavimentada la carretera hasta Mocoa, los dos gobiernos anteriores avanzaron Pitalito – Mocoa y este Gobierno concluyó. Estamos pavimentando unos kilómetros de Mocoa al sur, nos falta culminar eso trayectos de Mocoa al río San Miguel y al Putumayo, a Puerto Asís y al puente San Miguel. Lo que nos da una gran posibilidad de tener otra comunicación con el Ecuador y una gran comunicación a través de la carretera y del río Putumayo con el Brasil. Además la construcción de esa variante de San Francisco, para ahorrar gran cantidad de tiempo de Nariño a Bogotá, del Ecuador a Bogotá, del Ecuador a Venezuela.

El TLC es un reto para que Colombia emprenda unas obras de infraestructura con las cuales ha soñado, pero que no ha ejecutado. Ahora ya no serían hipótesis, no serían materia de especulación, sino compromiso de trabajo, hora de ejecución.

El sábado pasado, en un Consejo Comunitario en Sogamoso, me decían: ‘¿Presidente y qué va a pasar con la papa en Boyacá?’ Nada, va para adelante, el TLC no la afecta. La papa, salvo en países que son vecinos, limítrofes, no se comercializa en su estado fresco. Además los Estados Unidos no la protege, no la subsidia y adicionalmente nos quedan muy buenas posibilidades para exportar desde un principio papa con algún agregado industrial, como puede ser la papita criolla, amarilla, con un precocido y bien empacada.

Y acudí a la reunión de los sargentos mayores del Ejército y sus equivalentes en las otras Fuerzas y me dijeron: ‘Presidente, en la Fuerza Pública estamos preocupados porque no sabemos qué nos va a pasar con el TLC’. Y les dije: el TLC nos da mercado a los Estados Unidos, nos trae inversión, nos permite que la economía crezca, hace más sostenible y también más exigente la política de seguridad. Porque el TLC requiere seguridad y nos da los recursos para la seguridad.

Seguridad para que la gente diga: hay mercado pero también hay seguridad, invirtamos en Colombia. Y esa economía en expansión nos da los recursos para la seguridad. Y le agregué: mire, este Gobierno ha hecho un gran esfuerzo en expansión de la Fuerza Pública y ha reconocido, a favor de la Fuerza Pública, un gran avance en la pensión de sobrevivencia, en la pensión por incapacidad y recientemente, aprobamos la prima de orden público para nuestros soldados profesionales. Todo eso se hace sostenible, con una política creciente de inversión que la facilita el TLC.

Por supuesto, hemos encontrado sectores con dificultades: el arroz.
Se quería, por parte de los productores, que lo excluyéramos. No pudimos. Yo quiero –y lo vamos a hacer los Ministros y yo, a lo largo de estos días, de manera intensa- hablarle a los colombianos con absoluta franqueza sobre todos los detalles del TLC.
No pudimos excluir el arroz, no pudimos excluir la avicultura, pero el arroz tiene un período de desgravación de 19 años, una salvaguardia de cantidad durante esos 19 años y además, se pactó, que nuestros productores de arroz, en asocio con los productores norteamericanos, sean los que administren ese mecanismo de subasta y puedan apropiar las utilidades de ese mecanismo de subasta. Yo creo que eso va a ayudar.

No obtuvimos lo óptimo que habría sido la exclusión del arroz, pero creo que obtuvimos unas cláusulas mejores, de aquellas que hasta hace pocas horas habíamos encontrado para el TLC.

Antes de pasar a la avicultura déjenme decir que, hay que reconocer que el arroz ha tenido muchas crisis sin TLC. Solamente en la Comunidad Andina o porque viene de Venezuela o porque viene de Ecuador. Es un producto donde todos producimos excedentes y cada quien quiere colocar los excedentes en el patio del vecino –más adelante voy a hablar de unas medidas para ayudar a estos sectores-.

Los avicultores querían que los excluyéramos, no pudimos, pero conseguimos cosas buenas para la avicultura.

El período de desgravación, en el arroz 19 años, en la avicultura 18 años.

Además tiene una salvaguardia, además hay una cláusula de revisión a los 9 años, para ver cómo va la desgravación, qué impactos está produciendo.
Además, se combino lo mismo que en el arroz: los productores colombianos y norteamericanos van a apropiar las utilidades de las subastas de importación. Eso le puede dejar unos recursos muy importantes a los productores colombianos, para aplicarlos a erradicar esa peste que nos ha impedido exportar pollos, que se llama la New Castel.

Tengo confianza que, si a eso le sumamos unas ayudas del Gobierno –a las cuales me voy a referir-, la industria avícola sale adelante. Además no podemos olvidarnos que los avicultores como los porcicultores, van a tener un gran beneficio porque se les va abaratar la compra del maíz.

En efecto, el maíz importado –y recuerden: maíz es pollos, maíz es cerdos-, ese maíz se le a reducir mucho el precio a favor de estos productores, ahí van a tener un beneficio.

El maíz, hemos buscado que con la desgravación de lo que importamos, se favorezcan los consumidores colombianos. Los colombianos que compran maíz para su directo consumo personal y familiar y los colombianos que compran maíz para fines industriales. Y hay un mecanismo –que lo voy a anunciar enseguida, para garantizar el buen precio, el precio seguro al productor nacional-.

Azúcar. Este producto creaba muchas angustias, Colombia hoy exporta a los Estados Unidos 25 mil toneladas de azúcar, nos aumentan eso en 50 mil, vamos a exportar 75 mil. Creo que es bien importante. Además el azúcar tiene unas grandes alternativas en Colombia para producir ese alcohol carburante, que podemos exportar desde ya, si queremos y podemos, a los Estados Unidos con cero arancel. Además, los azucareros colombianos van a tener una participación que les va a generar unos recursos adicionales para vender el azúcar que exportan a los Estados Unidos.

Todo esto, azúcar y alcohol carburante, tiene que tener un reflejo en la panela, a ver si la panela no sigue arruinando 300 mil familias colombianas.
AGRICULTURA, INGRESO SEGURO
Para ayudar a los productos que sufren, que tienen temores, hemos concebido un programa que se llama: Agricultura, ingreso seguro.
Lo vamos a concertar con los gremios de la producción y con ellos nos propondremos presentar un proyecto de ley, en marzo o en julio, al honorable Congreso, para garantizarles a los agricultores que la agricultura es un ingreso seguro en nuestra Patria.
Por ejemplo, estamos dispuestos a que con esos recursos les podamos decir a los productores de maíz, en los años que lo necesiten: aquí tienen ‘tanto’ del Estado a título de ajuste del precio, para que ustedes no pierdan. Estamos dispuestos a hacerlo por tonelada.
Estamos dispuestos a estudiar un mecanismo semejante con nuestros compatriotas arroceros, para pagarles un precio por hectárea, en los años que lo requieran.
Estamos dispuestos a hacer semejantes consideraciones con el tema del fríjol, que quedó bien protegido en este acuerdo. Con la soya, con el sorgo, con productos que llegaran a requerirlo. Y de acuerdo con las características del mercado y del precio de cada producto, año por año. Lo concertaríamos.
Y vamos a proponer en ese proyecto que haya una Comisión de Concertación para manejar esa cifra año por año, con el sector agropecuario.
Pero, además, es bien importante saber que estamos combinando lo que es el beneficio de los consumidores. Los consumidores colombianos van a tener menos angustias.

Yo no voy a halagar a mis compatriotas diciéndoles que va a haber una gran reducción de precios, pero sí tiene que haber reducción de precios en productos esenciales y sobre todo, tiene que acostarse la tendencia de crecimiento de la inflación.
La seguridad que podemos dar, es que con esto tiene que haber menos presión inflacionaria.
Con el ministro Andrés Arias hablábamos lo siguiente: darle a los agricultores la oportunidad, dentro de estos períodos de ayuda, para que inviertan esos recursos también en la reconversión de sus sectores.

Muchos colombianos me dicen: ‘Presidente ¿y cómo vamos a creer en ese programa, el programa Agricultura, ingreso seguro?’.
El Gobierno Nacional se propone: expedir las vigencias presupuestales futuras, que son unos cheques, son unos títulos valores, son la expresión clara de obligaciones del Estado y si hubiera que depositarlas en fiducia, como garantía de seguridad, para el programa Agricultura, ingreso seguro, estamos dispuestos a hacerlo, pero además les pido a mis compatriotas credibilidad.

En este Gobierno hemos recuperado 509 mil hectáreas en el campo, ¡509 mil hectáreas! Es bien importante.

Este no es un programa donde nosotros abrimos nuestro mercado, este es un programa donde estamos abriendo el mercado de los Estados Unidos. Eso marca la diferencia entre lo que es este TLC y lo que es un fenómeno de apertura unilateral.
En este Gobierno, para que haya credibilidad en el programa de Agricultura, ingreso seguro, en un primer momento subsidiamos el café, hemos subsidiado el algodón.
Hemos tenido años en los cuales nos hemos gastado 45 ó 50 mil millones de subsidio de algodón, 100 mil millones para ajustar el precio de los algodoneros, 15 mil millones para pagar lo que se llama el subsidio de financiación de los inventarios arroceros.
El año pasado, entre flores y banano, para preservar el empleo, tuvimos adoptar subsidios por 125 mil millones de pesos.
Hemos restablecido el subsidio a la madera, el CIF (Certificado de Incentivo Forestal) y además hemos adoptado un nuevo programa de subsidio a sectores que se han afectado por fenómenos como la tasa de cambio.
El Gobierno ha venido apoyando con el Incentivo de Capitalización Rural (ICR), que es un subsidio a inversiones en el campo, la expansión del campo.
Compatriotas, un Gobierno comprometido con la recuperación del campo, puede decirle a Colombia: ¡por favor!, no digamos ni prestemos atención a lo que algunos han querido decir que ‘se va a quebrar el campo’. Venimos en franca recuperación del campo.
Nosotros teníamos un dilema: o no hacer el TLC, porque no podíamos excluir arroz y la industria avícola o hacer el TLC –como finalmente lo acordamos- pero con este programa para garantizarle seguridad en el ingreso a los agricultores, el programa: Agricultura, ingreso seguro.

Habría sido lo peor para Colombia desaprovechar esta oportunidad, por eso optamos por la opción de TLC complementado con el programa Agricultura, ingreso seguro.
Confío mucho en que aquí se van a beneficiar por igual, consumidores –que pocas veces pensamos en ellos- y además los productores campesinos.
Y son infinidad los productos que se benefician: el azúcar, la panela, la palma africana –ahí tiene Colombia una gran revolución, la producción de biodiesel, la producción de alcohol carburante. En las decisiones que nos proponemos tomar en los próximos días, está la de definir unas zonas francas con grandes beneficios tributarios, por decreto, para la producción de biodiesel y para la producción de alcohol carburante, pido a los colombianos tener en cuenta este compromiso del Gobierno-, se beneficia la carne, la leche, desde que podamos superar problemas como la aftosa.

Los frutales. En un Consejo Comunitario en La Mesa, Cundinamarca, nos obsequiaban unos hermosos mangos –como hace pocos meses en Concordia, Antioquia- y me decían los productores: ‘no hay dónde exportarlos, se pierden, el consumo nacional no alcanza a absorberlos’ y a uno le da tristeza ver en el mercado de Estados Unidos unos mangos mexicanos mucho más caros, los nuestros de mejor sabor y plenamente competitivos. ¡Cómo se benefician los frutales¡
Frutales que no hemos desarrollado bien en Colombia: la nuez de macadamia –con tanta posibilidad también-, cómo se benefician los cítricos, las hortalizas.
Uno empieza a ver en Colombia un campesinado que ha copiado la tecnología de producción de flores para producir hortalizas en vivero, con alta productividad. Este TLC abre ese mercado a los Estados Unidos.
Hace pocos días me decían en Pasto: ‘Presidente, aquí estamos desarrollando una industria de vivero en el campo, para producir unos productos de consumo humano directo y otros que se utilizan, por ejemplo, para colorantes industriales biológicos, pero necesitamos TLC.
Se benefician las flores. Yo no quisiera ver a Colombia desmontando los viveros de flores en la Sabana de Bogotá o en el Oriente antioqueño o en otras partes del país donde hay grandes posibilidades, acabando aquí con el empleo y simultáneamente verificando que a los Estados Unidos los surten con flores de otras partes. Se salva y tiene mucho futuro el banano.
La tilapia. Hace pocos días me decían en Neiva: ‘Presidente, tenemos varios objetivos para generar empleo en el Huila: el turismo, que se ha recuperado mucho en este Gobierno’. Ellos traían las cifras de cómo ha variado el número de visitantes al parque de San Agustín. La producción industrial de fosfatos, que son de gran posibilidad ahora con el TLC para mejorar la productividad agrícola.
Y me decían tilapia y algún huilense me decía: ‘ya en algunas partes de Colombia ocurre lo siguiente: capturan tilapia en la noche y la venden fresca por la mañana en el mercado de Nueva York’. Y me decían los huilenses: ‘queremos que el Huila sea el principal exportador de tilapia del mundo’ y audazmente me pedían que se instalara una oficina de aduana de los Estados Unidos en el Huila para aforar la tilapia. Pues bien, en esa piscicultura hay grandes posibilidades.
Mejora el precio de los insumos agrícolas y hay que poner mucho cuidado, porque al desgravarlos, que no vaya a ser que la cadena de distribuidores se lleve el desmonte del arancel. Vamos a trabajar para que con eso se favorezca al productor. Textiles, confecciones, calzado, la pequeña empresa.
La pequeña empresa entró al Tratado como perdedora y sale del tratado como ganadora. No lo digo yo, lo dice el presidente de la Asociación Colombiana de Pequeños Empresarios, el doctor Juan Alfredo Pinto –que nos acompaña esta noche-. Para nuestra idea de un País de Propietarios es muy alentador saber que en este tratado la pequeña empresa colombiana tiene todas las posibilidades.
Fue muy difícil el acuerdo sobre medicamentos, pero nos queda bien. Salvamos los genéricos ¡y que no se diga lo contrario! y salvamos la salud pública. Chile nos da ejemplo de cómo administrar el tema de medicamentos y proteger plenamente en estos acuerdos internacionales a los usuarios, a los pacientes de nuestras Patrias.
Nos proponemos, en los próximos días –también- dictar un decreto para que haya zonas francas hospitalarias, a fin de que vengan más turistas médicos a Colombia, turistas hospitalarios: Cali, Armenia, Medellín, Bogotá, entre otras, son ciudades que reciben muchos pacientes del exterior, por eso vamos a aprovechar a los médicos, a los hospitales, a las enfermeras, con las zonas francas hospitalarias que les traerán grandes ahorros en materia de impuestos.
Y quiero decir esto: Colombia va a seguir protegiendo la propiedad intelectual en medicamentos, sin agregar nada a la manera como viene haciéndolo. Eso es bien importante, porque estaban diciendo que íbamos a aumentar las formas de protección, que entonces íbamos a acabar con los genéricos y que entonces íbamos a elevar los precios.
Y vamos a situar la competencia para vigilar los precios de los medicamentos. Este es uno de los primeros tratados, tal vez el primero, que firma los Estados Unidos donde acepta que el otro país tenga una carta de protección del medio ambiente.
¡Qué importante para proteger nuestros bosques, para proteger el agua dulce, en lo cual Colombia es tan rica!
Es uno de los primeros o el primer tratado en el que los Estados Unidos le da al otro país una gran posibilidad de avanzar en el tema fitosanitario. Porque muchos agricultores dicen: ‘si, nos abren el mercado, pero enseguida lo trancan con los requisitos fitosanitarios’. Pues bien, el acuerdo de esta madrugada consagró un mecanismo para que se tenga que atender de manera expedita la solicitud de los exportadores colombianos, esto crea precedentes en los Estados Unidos.
Los trabajadores de la Patria. Los trabajadores están protegidos por la Constitución, por la Ley, por el Código del Trabajo, por las inspecciones y por los jueces, ahora quedan, adicionalmente, protegidos por este Tratado porque los dos países nos comprometemos a respetar totalmente los derechos de nuestros trabajadores.
Nos comprometemos a respetar esas normas internacionales que nos obligan, como aquella de tener a los niños estudiando y no tenerlos trabajando en edad prematura.
Para honrar ese compromiso, para que los trabajadores sientan que este tratado beneficia el empleo, el ingreso de los trabajadores, la erradicación de la pobreza, el Ministro de Protección ha emprendido una tarea para visitar todas las empresas exportadoras e importadoras de Colombia y exigir que estén al día en pago de salarios, en pago de prestaciones, en afiliación a la seguridad social.
Además, este acuerdo nos obliga a proteger la vida de nuestros líderes sindicales, porque ningún país va a permitir que unos productos se beneficien de su mercado, si en el país que los produce los gobiernos no hacen todos los esfuerzos para proteger la vida y los derechos de los líderes de los trabajadores.
Este acuerdo nos exige disciplina, trabajo, transparencia, pero con amor a Colombia, vamos a convertir este acuerdo en un acuerdo de gana – gana.
Quiero agradecer el esfuerzo de todos. El embajador Luis Alberto Moreno, hoy presidente del BID, quien con su inteligencia nos ayudó para que los Estados Unidos tomara la decisión de hacer este acuerdo con Colombia. El actual embajador, el ex presidente Andrés Pastrana, quien ha estado en todo momento ayudando a que esto salga bien. De mis compañeros del gabinete encabezados por el ministro Jorge Humberto Botero, de ese magnífico equipo negociador, liderado por el doctor Hernando José Gómez.
Un equipo negociador descrestante. Esta mañana cuando hablaba con los funcionarios de los Estados Unidos, se referían con admiración al equipo de negociación de Colombia. No lo vamos a dejar desintegrar, ese equipo de negociación nos va a ayudar ahora en toda la implementación y en lo que viene: Europa y Centroamérica.
Quiero pedir a cada uno de mis compatriotas que se conviertan en pedagogos de esta gran oportunidad, que la expliquen positivamente. ¡Este es un reto muy bueno para Colombia!
Con esos sectores con los que hay dificultades, con concertación y con programas como el programa Agricultura ingreso seguro, vamos a resolverles esas dificultades.
Recordaba esta mañana a los viejos antioqueños, crecí con ellos oyéndoles decir que a los hijos hay que dejarles educación, buen ejemplo y una madeja de trabajo. Pues bien, este acuerdo que hemos logrado con los Estados Unidos, es una madeja de trabajo, es una oportunidad para que los colombianos tengamos más oportunidades de empleo, de erradicación de la pobreza, de conseguir una Patria próspera y justa.
Compatriotas muchas gracias.

COMO QUEDO EL TLC

¿Cómo quedó el TLC?
Luego del cierre de negociaciones del Tratado de Libre Comercio, estos son algunos de los puntos negociados.
Por Ricardo E. Buitrago RFecha: 03/02/2006 -
Luego del cierre de negociaciones del Tratado de Libre Comercio vale la pena repasar algunos de los puntos negociados durante estos 21 meses y ver quién logró el cumplimiento de sus intereses. Acceso a mercados El congreso norteamericano y sus cabilderos (gremios y asociaciones) propenden por el desmonte de barreras arancelarias pero se rehúsan al desmonte de las barreras no arancelarias. Desde la perspectiva colombiana, los distorsionantes del comercio son las reglamentaciones en materia alimentaria (reguladas por la FDA) y el cumplimiento de normas técnicas internacionales que permitan el ingreso a Estados Unidos. De igual forma el tema de cuotas de exportación (azúcar) también restringe el acceso al mercado del norte. En últimas el acceso a mercados depende de la reglamentación estadounidense, la cual puede variar en cualquier momento y dejar por fuera a los productos nacionales.
Agricultura y alimentos Las exportaciones estadounidenses a Colombia que recibirán desgravación inmediata incluyen carne de alta calidad, algodón, trigo, soja y derivados; frutas y verduras (manzanas, peras, melocotones, y cerezas); y otros alimentos procesados (papas fritas helados y galletas). Otros productos que mejoran su acceso al mercado colombiano (desgravación gradual) son: carne de cerdo, carne, maíz, pollos, arroz, productos procesados y producto lácteos. Colombia, por su parte, mantiene los accesos libres de arancel de flores, banano y café. Las frutas están sujetas a procesos de verificación por la FDA y deberán cumplir con las medidas sanitarias y fitosanitarias exigidas por Estados Unidos. En materia azucarera el país podrá exportar 50.000 toneladas con un incremento del 1% anual.
Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) La evidencia empírica demuestra que en la medida que las restricciones arancelarias disminuyen, otros mecanismos de control se fortalecen. Las MSF han sido utilizadas por Estados Unidos para restringir el acceso a su mercado de productos agrícolas colombianos. Según el texto del acuerdo, Colombia y Estados Unidos “trabajarán” para mejorar los índices de cooperación técnica para compensar las restricciones de acceso por MSF. De otra parte, Colombia se compromete a reforzar sus investigaciones para mejorar el acceso de productos agrícolas a Estados Unidos. Se creará un comité binacional para analizar los riesgos fitosanitarios y no habrá indemnización a los productores por pérdida de bienes que no cumplan normas de sanidad y de buenas prácticas.
Normas de Origen La TPA hace énfasis en la aplicación de normas de origen estrictas a fin de evitar la triangulación de productos (especialmente textiles). Bajo el texto del acuerdo se determinó que se tendrán en cuenta como originarios los materiales que se utilicen en la elaboración de prendas y sean provenientes de países signatarios del TLC y/o tengan un acuerdo comercial con Estados Unidos. Estados Unidos garantizó que no llegará al país grano procesado de otras partes del mundo y acordó trabajar en la protección del uso de la marca “Café de Colombia”. También habrá origen flexible para los exportadores de cigarrillos para que puedan hacer mezclas de algunos tabacos.
Administración Aduanera El acuerdo requiere de transparencia y eficacia en los procedimientos aduaneros, Colombia se comprometió a hacer publicación de leyes y regulaciones en Internet, y asegurar la transparencia en posprocedimientos. Las partes acordaron combatir de forma conjunta los embarques ilegales (contrabando). Para este fin se crearán mecanismos de intercambio de información aduanera. Además, el acuerdo contiene compromisos específicos para agilizar las liberaciones de bienes, procedimientos especiales para la liberación de envíos expresos, y la posibilidad para los importadores de obtener de antemano las disposiciones obligatorias, tratamiento y clasificación arancelaria, reglamentación de marcas y reglas de origen y aplicación de cuotas.
Servicios Colombia acordó exceder los compromisos hechos en la OMC para desmontar las barreras a la prestación de servicios e inversión en el sector, como los requisitos de contratación de nacionales en lugar de estadounidenses para la prestación de los servicios profesionales. De igual forma acordó eliminar requisitos para establecer sucursales para proporcionar un servicio y la eliminación de las sanciones a las compañías norteamericanas por la finalización de relaciones comerciales con los agentes locales. Estos compromisos y mejoras en los servicios y régimen de inversión permitirán a las empresas norteamericanas el aprovechamiento del acuerdo para la prestación de servicios en todos los sectores incluyendo pero no limitados a construcción, banca y seguros, todos los servicios profesionales (diseñadores, consultoría, etc), y energía.
Servicios transfronterizos Los colombianos podrán ofrecer y vender servicios en Estados Unidos sin discriminaciones (¿y la Visa?). Los países se comprometen a darle transparencia a regulaciones en este campo y al cumplimiento de las normas laborales y de inmigración. Las partes también acordaron “evaluar” mecanismos de homologación de títulos profesionales y técnicos.
Inversiones El acuerdo establecerá un marco legal estable para los inversionistas norteamericanos que operen en Colombia. Se determinó que todas las formas de inversión se protegerán bajo el acuerdo, incluyendo empresas (Inversión Extranjera Directa), deuda (Inversión de Portafolio), las concesiones y contratos similares, y la propiedad intelectual. Se dará trato nacional (los inversionistas norteamericanos serán tratados de igual forma a los inversionistas colombianos) en el establecimiento, adquisición, y funcionamiento de inversiones en Colombia. Consecuentemente con la TPA, el acuerdo otorgará a los inversionistas norteamericanos los mismos principios, prácticas legales y protección procesal de la que gozan bajo el sistema legal estadounidense (debido proceso y el derecho a recibir el valor del mercado de la propiedad en caso de una expropiación). Las protecciones al inversionista estarán garantizadas por un mecanismo transparente de arbitraje internacional (un tercero determinará la solución de la disputa), a través del cual los inversionistas por iniciativa propia podrán adelantar demandas contra el estado en el momento que sientan vulnerados sus derechos.
Propiedad Intelectual En todas las categorías de derechos de propiedad intelectual, se tratarán las compañías norteamericanas de igual forma que las compañías colombianas, y el acuerdo hace varias mejoras importantes a la protección de la Propiedad Intelectual. Para la protección de las Marcas de Fábrica (Trademarks) norteamericanas se aplicará el principio de “el primero-en-tiempo, primero-en-derecho” a las marcas de fábrica y las indicaciones geográficas. La primera persona que adquiere un derecho a una marca de fábrica o indicación geográfica es la que tiene el derecho para usarlo. Se hace necesario el desarrollo de un sistema en línea para el registro y mantenimiento de marcas de fábrica, así como un banco de datos que sea de consulta. Se estableció una normativa mas fuerte en el tema de patentes y secretos comerciales, consistente con la normativa norteamericana. Se protegerán los datos de prueba y secretos comerciales, sometidos a aprobación del producto, contra el uso comercial injusto para un periodo de 5 años para el caso de los farmacéuticos y 10 años para los químicos agrícolas. También se acordó la compensación a los laboratorios por demoras injustificadas en el Invima. Además, se determinó que el capítulo de propiedad intelectual no afecta la habilidad de Colombia para tomar las medidas necesarias para proteger la salud pública promoviendo el acceso a las medicinas para todos, particularmente en las circunstancias de urgencia extrema o la emergencia nacional.
Solución de controversias Este mecanismo se planteó para solucionar las violaciones sin infracción. Las violaciones sin infracción son situaciones en las cuales una de las partes puede alegar que la otra ha anulado o menoscabado las ventajas que esperaba obtener de acuerdo con lo pactado en un capítulo determinado del acuerdo, aun cuando las medidas que se hayan tomado no constituyan una infracción o violación directa a sus disposiciones. Los inversionistas podrán reclamarle al Estado por normas que se expidan y atenten contra un proyecto productivo, salvo aquellos referentes a la salud pública; al presentarse este tipo de reclamaciones las partes acordaron reunirse cuando surjan problemas en los campos de la competencia, la inversión y los servicios transfronterizos.
Medio ambiente y Biodiversidad El TLC no abrirá las puertas para que empresas de otros países depreden nuestros recursos naturales, tampoco dejará sin protección al medio ambiente. Por el contrario, se fortalecerá la aplicación y cumplimiento de las leyes domésticas orientadas a su conservación y uso sostenible. Los Estados Unidos y Colombia alcanzaron un acuerdo que reconoce la importancia de conocimiento tradicional y la biodiversidad y su contribución potencial al desarrollo cultural, económico y social. Las partes buscarán maneras de ‘compartir’ información para promover la generación de patentes y sistemas contractuales para lograr – previa información – el consentimiento para el uso de recursos genéticos y conocimiento tradicional.
Antidumping y Defensa Comercial Colombia adoptará medidas defensivas en caso de que alguno de sus sectores resulte lesionado por un incremento anormal en las importaciones. Sin embargo, no se activarán esas medidas cuando bajen de manera anormal los precios de un bien importado. También se acordó comunicar estos mecanismos de defensa a los Estados Unidos para que ‘de mutuo acuerdo’ se establezca la forma de aplicarlos.
Textiles y confecciones Salvo para 25 partidas arancelarias que entran a cinco años y tres a diez años, se crea comité para evaluar temas de libre comercio. Las materias primas e insumos de los cuatro países y aquellos con los que Estados Unidos haya firmado (México, Centroamérica y Chile) o firme un TLC se considerarán como nacionales para que el producto final se beneficie del acuerdo. Habrá flexibilidad para importar nylon desde Canadá, México e Israel -países con los cuales Estados Unidos ya ha firmado acuerdos comerciales.
Bienes Industriales El 99% de los productos de la industria colombiana tendrán acceso inmediato, sin pago de aranceles, a Estados Unidos, en tanto que el 81,8% de las ventas estadounidenses a Colombia podrán entrar al país sin arancel. Las partes acordaron condiciones en que se permitirá la importación de los llamados bienes ‘remanufacturados’ de los Estados Unidos. Los negociadores acordaron que se considerará como bien remanufacturado aquel que haya sido desensamblado y ensamblado totalmente, incorporando al menos una parte recuperada.
Agenda Interna Escuchando al Presidente Uribe surgen preguntas sobre cómo financiará Colombia los subsidios del programa “Agricultura ingreso seguro” y agenda interna. Ya sabemos que el TLC beneficiará a unos y perjudicará a otros. Lo que más preocupa ahora es el grado de dependencia y las futuras posibilidades de tomar decisiones sobre su política comercial.

TLC SEGÚN URIBE


“Este tratado es una gran oportunidad”
El presidente Álvaro Uribe defendió ayer ante los colombianos el recién firmado Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, un tema que será sin duda uno de los más polémicos en su campaña por la reelección
Por Juanita LeónFecha: 02/28/2006 - Al mejor estilo de los consejos comunitarios, el Presidente intentó con un tono muy pedagógico y centrado en el detalle acercarle al colombiano promedio este acuerdo, que desde ya se ha convertido en el caballito de batalla de sus principales opositores. En rasgos generales, el presidente defendió el tratado con tres argumentos: es la única forma de salvar los beneficios arancelarios concedidos por la APTDEA, que vencen el 31 de diciembre de 2006 y que hoy benefician a los textileros, confeccionistas, industria del calzado y bananeros, y que en el futuro podrían beneficiar a sectores como la leche y la carne. Es una forma de garantizar la inversión extranjera y de hacer más competitiva la economía. Y es un reto para que Colombia emprenda grandes obras de infraestructura como la navegabilidad del Río Orinoco, la doble calzada a Girardot, para salir al Pacífico, la carretera del Carare, entre otros. El presidente reconoció que los sectores arroceros y avícola se verán perjudicados en principio, aunque tendrán un período de desgravación de 19 y 18 años respectivamente. Frente al azúcar, sin decir que Colombia logró mucho menos de lo que aspiraba, rescató que exportará 50 mil toneladas más que hoy y las posibilidades que se abren para el alcohol carburante.
El presidente prometió “ayudar a los productos que sufren” y para ello anunció que presentará un proyecto de ley en marzo o junio al Congreso para que apruebe el programa ‘Agricultura, ingreso seguro’ que subsidiaría a los productores de maíz, de fríjol, soya, sorgo y otros productos “que llegaran a requerirlo”. “Estamos dispuestos a que con esos recursos les podamos decir a los productores de maíz, en los años que lo necesiten aquí tienen ‘tanto’ del Estado a título de ajuste del precio, para que ustedes no pierdan”, dijo el presidente en su discurso televisivo. Este anuncio, el más polémico de su intervención, fue recibido con recelo por varios sectores. El candidato visionario al Senado, Manuel Rodríguez, por ejemplo, criticó la propuesta. “Es un absurdo subsidiar a los grandes empresarios. Es como si hubieran subsidiado a la Empresa de Teléfonos de Bogotá cuando entró la telefonía celular. Los empresarios a veces pierden y a veces ganan y esas son las reglas del mercado. Sólo se debería compensar a las comunidades campesinas que se vean afectadas como los cultivadores de trigo en Nariño”. Otros analistas cuestionaron de dónde saldrán los recursos para financiar estos subsidios de manera sostenible, más aún ahora que con el TLC Colombia dejará de recibir aranceles. “El papel aguanta todo”, dijo Ricardo Buitrago, experto en el tema y columnista de Semana.com. “Los subsidios no pueden sostenerse permanentemente si no se cuenta con una infraestructura que lo soporte. Con el ritmo de crecimiento de la economía, no vamos a generar los ingresos fiscales para sostener los 500 mil millones que se necesitan para subsidiar a estos sectores y para financiar el desarrollo de la agenda interna, que es el mayor reto que plantea ahora el TLC”. Estas preguntas sobre los temas gruesos del debate quedaron sin resolverse, máxime porque el presidente –como suele hacerlo- se centró más en la minucia que en los grandes mensajes: ¿De dónde saldrán los recursos para financiar los subsidios y las obras de infraestructura? ¿Cómo hará Colombia para cumplir con los requisitos fitosanitarios para acceder al mercado gringo? ¿Cómo hará Colombia para exportar productos con valor agregado a E.U.? Sin embargo, es muy loable que el presidente haya asumido el tema de frente pese a los riesgos electorales que ello implica, pues, según las encuestas, sólo una tercera parte de los colombianos aprueba el tratado. Más allá de que haya aprovechado el espacio televisivo para hacer una ‘cuña’ sobre su gestión económica, se le reconoce al mandatario que ayer actuó más como estadista que como candidato.

miércoles, 9 de abril de 2008

SOBRE LOS TEMAS DE POBREZA

jueves 27 de marzo de 2008

INFORME MISION DE LA POBREZA Y ARTÍCULO TRAMPAS DE LA POBREZA OCTUBRE 16 DE 2006
Informe especial¡Pobre país!La misión de pobreza, después dos años de investigación, llegó a una conclusión aterradora: el crecimiento económico en Colombia va en contra de los pobres ¿Qué va a hacer el gobierno para disminuir la preocupante desigualdad social?Fecha: 10/14/2006 -1276 A los 31 años, el sueño de Nelly Avilez es construir una casita de cemento para vivir con sus seis hijos y su esposo Willington. Desde hace cuatro años, cuando salieron desplazados de su finquita en Ataco (Tolima), no han vuelto a dormir decentemente. Tras vivir en Neiva, prácticamente como mendigos, decidieron echar raíces en Sitio Nuevo, un pequeño pueblo en la costa, a orillas del Magdalena, de donde salió Willington a buscar fortuna 15 años atrás. Llegaron a un lote en el 12 de octubre, una invasión sin acueducto ni alcantarillado, donde el barro se entra a la sala y al cuarto. Allí duermen los seis: Heidi Yesenia, Yurani, Yamile, Willington, Edison y Argenio. Entre la hija mayor, que tiene 9 años, y el menor, se llevan seis años largos.En medio de tanta pobreza han tenido suerte. Su suegro les regaló el lote, y su esposo cultiva guayaba y limón. Y cuando no hay para comer, Nelly sale a rebuscarse 15.000 ó 20.000 pesos lavando ropa. "Yo no dejo aguantar hambre a mis hijos", dice esta mujer que estrenó cédula el año pasado para acceder a un programa de subsidios del Estado.Han logrado aliviar algunos vacíos de la pobreza, pero no tienen muchas razones para ser optimistas. Ni siquiera entienden por qué su panorama sigue siendo oscuro, si trabajan duro para mejorar sus condiciones.
En discusiónLa pobreza extrema en Sitionuevo, Magdalena, es una de las principales causas de muerte infantil.La desnutrición y las precarias condiciones en las que viven afectan constantemente su saludDiomedes Vizcaíno de la Cruz apenas alcanza a sobrevivir con la pesca. Él y su esposa han comenzado a recibir un subsidio para mejorar la nutrición de sus hijos. Una pequeña ayuda en medio de un mar de necesidadesMuchos hasta piensan que son pobres por voluntad divina. Pero no. Tras un par de años de trabajo, la Misión contra la Pobreza, un grupo conformado por el gobierno junto con expertos de Planeación Nacional, varias universidades, consultores internacionales y ONG, encontró las razones para que tanta gente esté estancada. Y el hallazgo no podía ser más dramático: aun en un ambiente de permanente crecimiento económico, hay condiciones sociales, económicas y políticas que impiden a 22 millones de colombianos (quienes están en la línea de pobreza) mejorar sus condiciones de vida. Por eso, el Producto Interno Bruto podrá aumentar 6 por ciento este año, pero esa no será una buena noticia para los pobres, pues antes que abrirles nuevas oportunidades, aumentará sus dificultades. ¿Cómo se puede dar esa paradoja? Según Jairo Núñez, coordinador de la Misión, esto pasa porque la mayoría de recursos fue utilizada por las personas que habían tenido mejor capacitación y acceso a la educación universitaria, que en su inmensa mayoría no son pobres. Y lo más paradójico es que buena parte de las ayudas del gobierno en salud, pensiones y educación va a parar a las personas de los estratos más altos de la población.Precisamente este martes, cuando se celebra el Día mundial de la lucha contra la pobreza, el gobierno dará a conocer el informe final de la Misión y anunciará lo que será uno de los pilares del segundo mandato del gobierno de Álvaro Uribe: la red de Protección social contra la pobreza extrema.Los antecedentes No siempre la situación ha sido tan mala. Entre 1970 y 1996, el crecimiento del país permitió que la pobreza se redujera, especialmente del 78 al 95, cuando la economía crecía al 4 por ciento anual y el desempleo no superaba el 10 por ciento. El porcentaje de los colombianos por debajo de la línea de pobreza se redujo en 20 puntos, y la pobreza extrema pasó del 45 al 21 por ciento.Por entonces hizo carrera la tesis neoliberal según la cual el crecimiento económico generaría inevitablemente bienestar a todos los colombianos. Pero desde 1996, la economía comenzó a desacelerarse, y en 1998 y 1999 cayó en una recesión con terribles consecuencias sociales. La pobreza pasó del 49,9 al 57,5 por ciento, mientras más de dos millones de personas fueron desplazadas por el conflicto. En los últimos cuatro años se ha registrado una mejoría marginal frente a la tragedia de estos millones de personas. Se lograron avances importantes, como el aumento de escolaridad y culminación del bachillerato, más acceso a la seguridad social, reducción de la mortalidad infantil, crecimiento en la cobertura de servicios públicos y mayor esperanza de vida, pero no se ha podido reducir la pobreza de manera importante. "A pesar de que la economía está creciendo y generando riqueza, una buena parte de la población sigue estando por fuera de estos beneficios, bien porque el crecimiento y el gasto no son lo suficientemente propobres o bien porque la pobreza extrema es persistente como consecuencia de las trampas de la pobreza en las que se encuentran inmersas muchas familias. En consecuencia, no se han atacado de manera integral las múltiples dimensiones de la pobreza", dice la Misión.Precisamente uno de los aportes más importantes de esta iniciativa fue comprender por qué los pobres no dejan de ser pobres. Y encontró que este es un problema multidimensional que no puede ser solucionado con programas asistenciales dispersos. Además, encontró que hay 15 trampas que les impiden ascender socialmente (ver nota siguiente). En otras palabras, viven un círculo vicioso en el que los hijos están condenados a repetir la historia de sus padres y sus abuelos, y así sucesivamente, hasta que alguno pueda romperlo.La fuerza de la pobreza extrema hace que las nuevas generaciones tengan más dificultades para superarla. Los niños de estas familias son enfermos recurrentes y difícilmente culminan sus estudios; al no acceder a una educación técnica o superior, están abocados al desempleo o a trabajos inestables y de baja cualificación. Como sus padres tienen ingresos muy bajos, los hijos tienen que dejar sus estudios o salir a buscar recursos y, por lo general, empiezan muy jóvenes a tener hijos (14 ó 15 años), lo que los lleva necesariamente a buscar el sustento diario para mantener escasamente a la familia.Por donde se mire hay ejemplos. Lina, una bogotana menuda, fue la única mujer de su casa que logró terminar el bachillerato hace 10 años. No tuvo cómo seguir sus estudios, y tras quedar embarazada de su novio, un trabajador de la construcción, terminó como sus hermanas: trabajando como empleada doméstica. Sus dos hijos están en el colegio y tienen la esperanza de ser profesionales y tener una vida más allá del barrio El Codito, en los cerros al norte de la capital.Para romper la pobreza, la Misión le propuso al gobierno crear un programa que coincidió con una propuesta que desde hace dos años le entregó la Red de Solidaridad al gobierno. Se trataba de una idea similar a Progresa, de México, o Chile Solidario, que funcionan en sus respectivos países. De esa manera, el 25 de septiembre el Conpes aprobó la creación de la Red de Protección Social contra la Pobreza Extrema (RED), que será lanzada oficialmente el próximo martes.La RED, además de enfocarse en mejorar la integración de programas y el gasto de los más pobres, introducirá un modelo cuya unidad de intervención es la familia basado en un modelo de autogestión que les permita el acceso preferente a la oferta de servicios sociales del Estado. La meta del gobierno es invertir 19 billones de pesos entre 2007 y 2010, y buscará por primera vez atacar la pobreza de manera integral. La RED acogerá durante cinco años a 1.500.000 familias más pobres y vulnerables y darles toda una batería de subsidios, servicios y conocimientos que les permitan romper las trampas de la pobreza y salir adelante.La base de la Red de Protección Social contra la Pobreza será el programa Familias en Acción, creado en 2000 por el gobierno de Andrés Pastrana para mitigar los efectos de la crisis económica, evitar la deserción escolar y mejorar la nutrición de los niños. El gobierno actual fortaleció este programa que les entrega a las mujeres un subsidio mensual de 46.500 pesos para comida destinada a sus hijos, y otro de entre 14.000 y 28.000 pesos mensuales a cada uno para que vayan al colegio. A cambio de estos recursos, las mujeres deben llevar a los niños a controles de peso y crecimiento, y tenerlos al día en el plan de vacunación. A la vez, las madres deben asistir a programas de salud o hacerse exámenes como la citología vaginal.En este momento, el programa de Familias en Acción beneficia a 690.000 familias, de 887 municipios, de las cuales 99.000 son desplazadas. Estas familias entrarán a la RED y las otras serán escogidas de acuerdo con el Sisbén. En total, serán beneficiadas 6.500.000 personas. En Bogotá habrá 100.000 familias, 20.000 en Medellín y 18.000 en Cali, entre otras ciudades. Las familias firmarán un acuerdo con el gobierno en el que se comprometen a cumplir 50 puntos para salir de la miseria. Hay de todo, desde salud, educación, alfabetización de los mayores, capacitación para los adultos, pasando por control de la violencia intrafamiliar o educación sexual y reproductiva, hasta tener acueducto, alcantarillado, una vivienda digna y un trabajo que les permita un ingreso formal. "Es importante aclarar que este es un programa con una profunda dosis de corresponsabilidad social, en el que a la gente no la saca de la pobreza el Estado, pero que sí pueden salir de la miseria con su ayuda", dijo Luis Alfonso Hoyos, director de la Red de Solidaridad y uno de los encargados de que este programa funcione. Esto significa que las personas, además de recibir el paquete de ayudas, tendrán asesores que les ayudarán a canalizar sus necesidades en las entidades y los programas del Estado, los cuales deberán darles prioridad. A cambio, cada cierto tiempo las familias deben mostrar avances y logros. En últimas, el Estado se está jugando su legitimidad y su forma de imponer orden y progreso, como reza desde hace décadas el escudo nacional."Necesitamos que los empresarios tengan como prioridad a estas personas en las que el gobierno va a hacer una importante transformación, que se puede ver afectada, si no consiguen un trabajo formal o si no se convierten en microempresarios. Necesitamos también su corresponsabilidad en la solución de estas personas", dijo Luis Alfonso Hoyos.Todo este esfuerzo no alcanzará para acabar con la pobreza. Buscará reducirla del 49 al 39 por ciento en 2010 y al 19 por ciento en 2019, cuando el gobierno hará la segunda celebración del bicentenario de la Independencia. Sólo entonces se podrá ver un horizonte futuro en el que todos los colombianos, sin excepción alguna, gocen del nivel de vida que merecen.
Las trampas de la pobrezaExisten 15 situaciones específicas que impiden a las personas ascender socialmente y vivir más dignamente.Fecha: 10/14/2006 -1276 La pobreza tiende sus redes y se convierte en una trampa de la que es difícil escapar. En ella han caído millones de familias que, generación tras generación, han permanecido atrapadas. Sus condiciones de vida y algunas decisiones que toman –por necesidad o por desconocimiento– conforman un círculo vicioso que, con el tiempo, se vuelve más difícil de romper. La Misión de la Pobreza ha identificado 15 trampas que impiden a las familias pobres mejorar su situación. Algunas se tejen en los mismos hogares, otras, en las comunidades o las regiones. Para deshacer las primeras, se necesita de la ayuda directa de las mismas familias. Para deshacer las segundas, se necesita la intervención del Estado. 1. TRABAJO INFANTIL Cuando un padre obliga a un niño a trabajar para aumentar los ingresos del hogar, está disminuyendo las posibilidades de que su familia salga de la pobreza. Aunque la decisión signifique unos pesos más a la canasta familiar en el presente, es una trampa para el futuro porque los niños que tienen que trabajar no pueden conseguir la cantidad y la calidad de educación que necesita un adulto para entrar al mercado laboral mejor remunerado. 2. ANALFABETISMO O BAJO NIVEL EDUCATIVO Algunos padres, aunque no manden a sus hijos a trabajar, tampoco los mandan a estudiar. Aun si el Estado les subsidia las matrículas, no tienen cómo asumir los gastos inherentes a la educación, como el transporte y la alimentación.3. CAPITAL DE TRABAJO La falta de crédito es un impedimento para los trabajadores informales que quieren salir adelante con su negocio. Usualmente, los únicos que les proporcionan dinero son los usureros. Ellos porque no les exigen grandes respaldos, pero sí, altos intereses. Por eso, generalmente, los trabajadores informales acuden a ellos para comprar los insumos diarios necesarios para su actividad. 4. ACCESO A LA INFORMACIÓN El poco acceso que tienen los pobres a la información los mantiene en la pobreza. La tasa de rotación en el sector formal es superior al 13 por ciento, pero no tienen muchas posibilidades de enterarse sobre oportunidades laborales y de negocios. La mayoría de ellos conservan, trabajos extenuantes y mal remunerados porque no sabe dónde están las oportunidades. 5. DESNUTRICIÓN Y ENFERMEDAD La productividad está directamente relacionada con la salud. Es un círculo peligroso en el que desnutrición y enfermedad desembocan en baja productividad, bajos niveles salariales, mala alimentación y, de nuevo, desnutrición y enfermedad. 6. DEMOGRAFÍA Que cada niño viene con el pan debajo del brazo es una idea más popular de lo que se cree. Muchas personas deciden tener más hijos, no importa la pobreza en la que vivan, porque así aseguran un mayor ingreso en la vejez. Pero la realidad es que, a mayor número de hijos, menores las posibilidades de participación laboral de la progenitora que debe cuidar de ellos. Eso implica menos ingresos y, generalmente, más niños trabajando para llevar el pan a sus casas. 7. ADOLESCENTES GESTANTES Cuando una menor de edad queda embarazada, generalmente debe abandonar la escuela para cuidar de su bebé. Su proceso escolar se atrasa y, a veces se interrumpe definitivamente, lo que deja como consecuencia un acceso limitado al mercado laboral. Los ingresos de una madre adolescente casi siempre están por debajo de la línea de pobreza, lo que repercute en la alimentación y la educación de sus hijos. De esta forma se perpetúa el círculo de pobreza. 8. USO DE TIERRAS El hambre y la necesidad de ingresos llevan a las personas pobres que tienen una tierrita a darle mal uso. Como no tienen asistencia técnica en cultivos, la sobreutilizan y no invierten en fertilizantes para sus suelos. 9. CRIMINALIDAD Y VIOLENCIA La falta de educación y de oportunidades, el ‘no futuro’ de los jóvenes son el caldo de cultivo de bandas delincuenciales y grupos al margen de la ley. Sus acciones empobrecen a sus víctimas y a la comunidad en la que viven porque, generalmente, los negocios que funcionan en el sector se van. Cuando quieren dejar la delincuencia, se les dificulta enormemente conseguir trabajo por la falta de experiencia en actividades lícitas. 10. IDENTIFICACIÓN Algunas personas son invisibles para el Estado porque ni siquiera tienen registro civil o cédula. Eso les impide acceder a todo tipo de servicios sociales. 11. TRAMPA FÍSICA Y GEOGRÁFICA Las regiones que están ubicadas en medio de condiciones geográficas difíciles tienen grandes dificultades para consolidar mercados con el resto del país por los altos costos del transporte. Las zonas con malos suelos para la siembra les impide a las familias tener un ingreso proveniente de la agricultura. 12. TRAMPA FISCAL Otro de los círculos viciosos nace en las dificultades fiscales. Cuando la población es muy pobre, no puede pagar impuestos y, a menor recaudo de impuestos, menos recursos para financiar los programas estatales que les permiten a los pobres salir de la pobreza. La trampa se complica más cuando hay funcionarios corruptos que desvían los recursos. 13. TRAMPA AMBIENTAL La falta de recursos para construir sus casas en terrenos aptos termina exponiendo a las personas a perder lo poco que tienen. Cuando se asientan en zonas de alto riesgo, son inmensamente vulnerables a los desastres naturales que suelen arrasar con todo lo que encuentran a su paso. 14. TRAMPA DE BAJA CALIFICACIÓN Las empresas no consideran instalarse en las zonas donde no hay capital humano calificado, por las condiciones de pobreza, analfabetismo o bajo nivel educativo. Eso disminuye las posibilidades de desarrollo. 15. DESPLAZAMIENTO FORZADO Las víctimas del conflicto armado que se ven obligadas a dejar sus tierras, sus bienes y sus oportunidades llegan a lugares donde no tienen historia ni referencias que les permitan acceder fácilmente a servicios sociales ni a trabajo.

BENEFICIOS COSTOS Y PRECAUCIONES AL FIRMAR EL TLC

Beneficios, costos y precauciones al firmar el TLC
Colombia recibió con agrado la noticia sobre la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Y con razón, pues según el investigador del Cede de la Universidad de los Andes, Hernán Vallejo, la economía del país será la gran beneficiada y con ella, todos los colombianos.
Por Hernán Vallejo G.*Fecha: 11/24/2003 -1125 Así como dentro de un país tiene sentido que haya unas personas que se dediquen -por ejemplo- a la medicina, otras a los deportes y otras al periodismo, así mismo, tiene sentido que entre países unos se dediquen -por ejemplo- al petróleo, otros al cine, y otros a la alta costura. Las ventajas de la especialización hacen que el comercio internacional no sea un juego de suma cero, es decir, que todos los países participantes puedan ganar con el comercio, como lo enseñó Adam Smith hace más de 200 años.Más sorprendente aún es el hecho de que todos los países puedan ganar con el comercio -incluso cuando un país es más pequeño, y menos productivo que otro país en todos los bienes y servicios-, en la medida en que cada país tiene incentivos para dedicarse a hacer aquellas cosas en las que es relativamente mejor, como lo enseñó David Ricardo hace casi 200 años.En la terminología del comercio internacional, Colombia es un país pequeño, ya que su capacidad para afectar los precios internacionales de los bienes y servicios, se limita a unos cuantos productos de exportación. Eso hace que las barreras a las importaciones que impone Colombia, suban los precios domésticos de los bienes y servicios afectados, sin que cambien los precios internacionales de los productos que se importan. Desde hace muchos años los economistas han sabido que ello genera unos costos a los consumidores, que superan los beneficios -es decir, las rentas que ganan algunos productores, mas los ingresos que recibe el gobierno por recaudos arancelarios-.
De otro lado, las exportaciones se han vuelto el foco de atención de gobernantes y empresarios, pues su éxito en un mercado internacional es sinónimo de calidad, productividad y de una gestión empresarial eficiente. No es de extrañarse entonces que las exportaciones sean anunciadas con frecuencia como motores del crecimiento y del desarrollo.Sin embargo, una exportación es básicamente la utilización de mano de obra, capital, tierra, energía y demás recursos escasos de un país, para generar bienes que se consumen en otro país, es decir, para generar bienestar en otra nación. Si eso es así, entonces, ¿para qué exportar?La respuesta es que la única razón de fondo por la cual un país exporta, es para poder importar. Una mirada cuidadosa permite ver que las divisas generadas por las exportaciones de un país sirven básicamente para tres cosas. Para pagar importaciones directamente; para pagar deudas externas (es decir, para pagar importaciones del pasado), o para ahorrar divisas (es decir, para pagar importaciones del futuro). Lo que sucede detrás de este proceso, es que el comercio internacional beneficia a un país gracias a sus propias fortalezas -es decir, a sus exportaciones- y gracias a las fortalezas de sus socios comerciales -es decir, a sus importaciones-.Es en parte por todo lo anterior, que el libre comercio es una política óptima desde el punto de la teoría, para un país pequeño -como Colombia, y como la gran mayoría de los países del planeta-. También es una política óptima desde el punto de vista práctico, ya que evita el desperdicio de recursos en actividades de lobby y de manipulación de la política por parte de grupos de interés, elimina de raíz el contrabando y reduce la carga administrativa y fiscalizadora en aduanas.Desafortunadamente, para llegar al libre comercio, un país pequeño -como Colombia- no tiene muchas opciones. Puede liberar el comercio unilateralmente, como a principios de los años 90, pero eso no mejora el acceso de los productores nacionales a los mercados internacionales. Puede acudir a las rondas multilaterales de la OMC -como la ronda de Doha-, pero en dichas rondas los países pequeños no tienen capacidad para fijar agenda y ritmo de negociación, y dado que poner de acuerdo a más de cien países es prácticamente imposible, dichas rondas suelen demorarse muchos años en producir resultados tangibles.Por lo tanto, el camino que queda es el camino de los acuerdos preferenciales de comercio, como el TLC con Estados Unidos y el ALCA. Dichos acuerdos tienen la ventaja de que como se hacen entre menos países, consolidarlos es mucho más sencillo que terminar una ronda multilateral, y como son de doble vía, dan mejor acceso a los mercados externos, que las aperturas unilaterales. Es en este contexto que el anuncio hecho el 18 de noviembre sobre el inicio oficial de negociaciones para la firma de un TLC entre la mayoría de los países andinos y Estados Unidos, debe ser más que bienvenido.Después de muchos años de protestar por la falta de acceso a los mercados de los países más avanzados, nos encontramos con que nuestro principal socio comercial tiene ahora una Autoridad de Promoción de Comercio (Trade Promotion Authority) y ha hecho explícita su voluntad para negociar un acuerdo que establezca unas reglas claras y estables para el libre acceso de bienes y servicios. Eso es, en pocas palabras, una oportunidad que un país como Colombia no puede darse el lujo de desperdiciar.Es importante adelantar diligentemente esas negociaciones y dentro de un plazo prudencial, pues nada garantiza que la voluntad que han formalizado esta semana los gobiernos de Estados Unidos, Colombia y otros países andinos, se mantenga indefinidamente; ya que para nadie es un secreto que el clima y las prioridades políticas de cualquier país democrático pueden cambiar -por ejemplo- después de cada elección. Es decir, la coyuntura y la oportunidad que se presentan hoy, no necesariamente se van a presentar en el futuro.Ahora, como todo en la vida -y particularmente en la economía-, dichos acuerdos también tienen costos. Es común que se argumente que los costos de un TLC son las concesiones que se le hacen a la contraparte. Pero esas concesiones tienen que ver básicamente con dar mejor acceso, es decir, facilitar las importaciones -que son la razón de ser de las exportaciones-, y poner unas reglas de juego claras y creíbles para que los agentes privados puedan tomar mejores decisiones. Contrario a la creencia popular, estas medidas o concesiones son parte fundamental de los beneficios de los TLC.Los costos de un TLC tienen que ver, por un lado, con el hecho de que los TLC son discriminatorios. Es decir, estos tratados ponen condiciones de acceso diferenciales entre socios comerciales miembros y socios comerciales no miembros del TLC. Ello puede hacer que un país termine importando bienes más costosos -en términos de divisas- desde los países miembros del acuerdo, simplemente porque esos bienes no pagan aranceles. La magnitud del costo dependerá, por supuesto, de qué tan ineficientes sean los miembros del TLC, y de qué tan altas sean las barreras hacia los países no miembros.El antídoto para este tipo de costos es tener claro que si un país se embarca en una estrategia de acuerdos preferenciales para liberar su comercio, no se puede quedar en la mitad del camino. Hoy está sobre la mesa la oportunidad de garantizar el acceso de largo plazo a Estados Unidos, y esa oportunidad hay que tomarla. Pero simultánea y complementariamente, se está negociando el ALCA que nos da acceso a un mercado más grande que el de Estados Unidos, y por lo tanto representa otra oportunidad que no se puede desperdiciar.Es más, los TLC de Estados Unidos con México, Chile, Centro América y los países andinos, van a dejar pavimentado el camino para el ALCA, siempre y cuando los gobernantes de América Latina tengan la claridad y la visión necesaria para terminar esa tarea, y para no dejar que sus agentes privados queden en desventaja en los mercados que se están consolidando entre sus países vecinos.El trabajo por supuesto, no termina allí. Como pasó con México y Chile al firmar el TLC con Estados Unidos, una vez se configure el mercado de bienes y servicios más grande del mundo en el continente americano, la Unión Europea va a tener incentivos muy fuertes para no perder participación en esos mercados. En ese escenario, firmar a un acuerdo comercial con la Unión Europea va a ser mucho más factible de lo que ha sido hasta ahora. Llegado ese momento, también será necesario consolidar esa opción. Entonces, ya no podremos quejarnos más de la falta de acceso a los mercados de los países desarrollados.Aunque en el futuro seguirá habiendo otras cosas para mejorar, la calidad y credibilidad de las instituciones, y la estabilidad en las reglas de movimientos de bienes y servicios, mejorarían sustancialmente con acuerdos como el TLC con Estados Unidos y el ALCA.Los costos de un TLC también tienen que ver con el hecho de que entre más grandes son, más grandes pueden ser los impactos sobre la estructura productiva de un país. Es decir, unos sectores prosperarán, y otros sectores se contraerán. A largo plazo, es ese cambio en la estructura productiva el que lleva a una asignación más eficiente de recursos. Pero a corto plazo, ello puede implicar el desempleo de parte de los trabajadores, la tierra y el capital.Es por esto que es necesario emprender una tarea de minimización de costos de ajuste. Con ese fin, se necesita diseñar un cronograma gradual -y sensato- de desgravación. De igual forma, se necesita hacer un análisis juicioso del estado de las instituciones y la infraestructura del país, para facilitar el movimiento de factores, desde sectores ineficientes, hacia sectores eficientes. En particular, sería bueno dar respuesta a las siguientes preguntas:- ¿Está preparado el sistema educativo público y privado para actualizar la capacitación de los trabajadores en transición?- ¿Está el sector financiero en condiciones de apoyar la transformación del campo y la movilidad del capital?- ¿Pueden los acuerdos sobre el sector financiero y de servicios, incorporados en el TLC con Estados Unidos y el ALCA, facilitar esa transición?- ¿Qué pueden hacer Estados Unidos y la banca multilateral para facilitar la movilidad de factores en los países que firman un TLC con países desarrollados?Sobra decir que un TLC como el que se va a negociar con Estados Unidos es una buena oportunidad para afinar esos instrumentos, que de por sí son importantes para un país en desarrollo, con o sin TLC.Finalmente, y relacionado con los costos de ajuste, hay que recalcar que los TLC tienen impactos distributivos. Independientemente de los efectos de un TLC grande sobre la distribución del ingreso -algo sobre lo cual es difícil poner de acuerdo a los economistas-, es necesario que los países que se embarcan en esos procesos, hagan un esfuerzo consciente por mejorar la cantidad y la calidad del gasto público que le llega a los sectores más pobres de la población, como instrumentos para dar legitimidad a los acuerdos. De lo contrario, corren el riesgo de que las reformas hechas con gran esfuerzo se reversen -así sean positivas- y que se desperdicie una oportunidad que puede ser difícil volver a encontrar.*Profesor - Investigador del CEDE, Universidad de los Andes.

EL AJEDREZ DEL COMERCIO

El ajedrez del comercio
La OMC entró en crisis y el Alca se embolató. Como resultado, tomó impulso el tratado de libre comercio de Estados Unidos con Colombia y los países andinos.
Por Ramiro Guerrero*Fecha: 12/21/2003 -1129 El que termina fue unaño particularmente movido en materia de negociaciones comerciales. Había muchas cosas en juego por todos los lados. En la Organización Mundial del Comercio (OMC) debían avanzar los acuerdos de la ronda de Doha, cuyo punto crucial es el desmonte de los subsidios agrícolas por parte de los países desarrollados. Los participantes del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), por su parte, debían avanzar en un cronograma para tener listo el tratado en enero de 2005. En medio de este pulso también estaban los coqueteos de Estados Unidos con algunos países como Colombia para negociar acuerdos comerciales bilaterales, y los renovados intentos para lograr un tratado de libre comercio entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y Mercosur.Todas estas negociaciones siempre han estado muy ligadas entre sí, como en una telaraña. Así, de lo que pasara este año en la OMC dependía en buena medida el avance del Alca. El éxito o fracaso de este acuerdo continental, a su vez, determinaba la suerte de los tratados bilaterales. En esta encrucijada el gobierno de Colombia, un país demasiado pequeño para influir en los foros de la OMC y el Alca, no estaba en capacidad de hacer mucho más que adaptarse a los resultados de las negociaciones multilaterales. En la reunión ministerial de la OMC, programada para septiembre en Cancún, México, los delegados de todos los países debían evaluar el avance de la ronda de negociaciones que se había lanzado en Doha, Qatar, a fines de 2001. En particular, debían juzgar el cumplimento del compromiso más importante, que era la reducción de los subsidios que los países desarrollados dan a sus agricultores, y que constituyen una especie de competencia desleal para sus colegas del resto del mundo.
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Este es un viejo reclamo que tiene su justificación. En 2002 los países desarrollados (sobre todo Estados Unidos, Europa y Japón) otorgaron subvenciones a sus agricultores por 318.000 millones de dólares, que superan en más de cinco veces los recursos destinados a la ayuda externa en el mundo. El Banco Mundial calcula que si se eliminaran estos subsidios, las exportaciones de los países en vías de desarrollo subirían en 24 por ciento. La balanza comercial de Colombia (exportaciones menos importaciones) se incrementaría en 743 millones de dólares si se eliminaran las famosas subvenciones, de acuerdo con un estudio del Ifpri (International Food Policy Research Institute).La de los subsidios, sin embargo, está lejos de ser una queja colombiana. La comparten prácticamente todos los países de América Latina, Africa y buena parte de Asia. Por eso al lanzar la ronda de Doha en 2001, Estados Unidos y Europa tuvieron que hacer una concesión. Aceptaron poner como primer punto en la agenda la reducción significativa de las ayudas a los agricultores. Otros temas de negociación que interesan sobre todo a los países desarrollados, como la protección a las inversiones, la modernización de las aduanas, las normas de competencia (antimonopolio), y las licitaciones y compras de los gobiernos, quedaron supeditados al avance de las negociaciones agrícolas.Mientras se discutían en la OMC, en el Alca se daba un pulso entre los países que llevan la batuta, que son Estados Unidos y Brasil. El primero luchaba por incluir en el acuerdo continental temas que no son propiamente comerciales. Entre ellos, asuntos ambientales y laborales, compras gubernamentales, protección de inversiones, reglas de competencia y normas de propiedad intelectual. Hubo, no obstante, dos cosas que Estados Unidos no quiso meter en el Alca: el desmonte de sus subsidios agrícolas y la reforma de sus normas antidumping, que a juicio de sus competidores son arbitrarias y proteccionistas. Son dos temas que interesan mucho a los latinoamericanos, pero el gobierno estadounidense se negó a hablar de ellos en el Alca argumentando que involucraban a terceros países y por eso se debían tratar en la OMC.Ante esta situación el gobierno de Brasil tomó una postura pragmática. Así como Estados Unidos quiso excluir la discusión de los subsidios agrícolas y mandarla para la OMC, Brasil pidió hacer lo propio con otros temas, como compras gubernamentales, inversiones, comercio de servicios y normas de propiedad intelectual. Este último es uno de los puntos más sensibles de las negociaciones regionales y globales, por cuanto implica elevar las barreras para fabricar medicamentos genéricos. Las consecuencias que esto tiene sobre la salud pública de los países menos avanzados, junto con el asunto de los subsidios agrícolas, fueron los temas más 'calientes' en la OMC este año.En el pulso entre Estados Unidos y Brasil por definir la agenda del Alca, los países andinos quedaron en la mitad del sándwich. En su afán por buscar aliados, tanto el gobierno estadounidense como el brasileño tentaron a Colombia y sus vecinos con la posibilidad de negociar acuerdos de comercio bilaterales. Así estaban las cosas cuando se inició la reunión ministerial de la OMC en septiembre. En los días previos a este encuentro el gobierno colombiano se había unido al G-21, una amplia coalición de países latinoamericanos, asiáticos y africanos, cuyo propósito era exigir de Europa y Estados Unidos acciones decididas para reducir sus subsidios agrícolas. Estos esfuerzos, no obstante, fueron en vano. Ante una propuesta de varias naciones africanas para eliminar las subvenciones al algodón el gobierno de Estados Unidos dio un no rotundo, explicado por sus circunstancias políticas (el presidente de la comisión de agricultura del Senado estadounidense es un defensor de los algodoneros). Esta negativa, junto con la inflexibilidad de los europeos y la postura radical de varios países en desarrollo, hizo que la reunión terminara en un fracaso estrepitoso. En los días que siguieron a la reunión de Cancún, de otro lado, el gobierno estadounidense hizo saber que no veía con buenos ojos la participación de Colombia en el G-21, lo que de inmediato llevó al gobierno de Alvaro Uribe a retirarse del grupo. Algo similar ocurrió con otros países centroamericanos y andinos.La ronda de Doha y la esperanza de reducir los subsidios quedaron embolatadas después de Cancún. El año entrante hay elecciones en Estados Unidos y relevos en la alta burocracia europea, y por eso las negociaciones comerciales permanecerán por un buen tiempo en el congelador. Sin la esperanza de un pronto avance en el tema agrícola o en el de las normas antidumping que aplica el gobierno estadounidense, ya era poco probable que el Alca saliera adelante.Estados Unidos y Brasil siguieron con sus posiciones irreconciliables, aunque encontraron una manera diplomática de presentarlas en la reunión ministerial del Alca que se realizó en Miami en noviembre pasado. La fórmula consiste en lo que se ha denominado el "Alca menú". Este acuerdo contiene unos compromisos mínimos en lo que tiene que ver con las rebajas arancelarias mutuas. Pero los demás temas no comerciales que tanto interesan a Estados Unidos son opcionales. Es decir, que cada país es libre de decidir hasta dónde se compromete. Esto no era satisfactorio para el gobierno estadounidense, y por eso en la misma semana de la reunión del Alca, anunció su intención de negociar un tratado de libre comercio (TLC) con Colombia y sus vecinos andinos (excepto Venezuela), y otro con Panamá. Tan pronto termine las negociaciones que está adelantando con las naciones de Centro América y República Dominicana, seguirá con los andinos. Como cabría esperar, en este acuerdo bilateral Estados Unidos planea incluir todos los temas no comerciales que le gustan y que no pudo meter en el Alca, y excluye los que no le convienen (como las normas antidumping).A dos semanas de terminar el año, de otro lado, las naciones andinas y Mercosur anunciaron la firma de su propio TLC, en el que venían trabajando hace muchos años. Este acuerdo, sin embargo, tiene un alcance muy limitado. Se circunscribe a la mutua desgravación arancelaria, aunque de manera muy gradual y con importantes excepciones. La más importante quizá es la agricultura. Colombia se reservó la posibilidad de acudir a mecanismos arancelarios de protección mientras subsistan los subsidios y las distorsiones que afectan el comercio mundial de los productos del agro.En 2004 Colombia enfrentará entonces un reto histórico al negociar el TLC con Estados Unidos. A ese país se destina el 44 por ciento de las exportaciones colombianas, y por eso el acceso a ese mercado en condiciones preferenciales es tan atractivo. Los riesgos, sin embargo, son igualmente grandes. Y el más importante tiene que ver, nuevamente, con la agricultura. El asunto no es tan sencillo como establecer un período de transición para que los productores tengan tiempo de prepararse para la apertura total. En vano serán competitivos mientras existan las profundas distorsiones que afectan el comercio de la mayoría de estos productos. De ahí el peligro de acceder a la petición estadounidense de una apertura sin excepciones, antes de que la OMC realice otra reunión como la de Cancún, pero exitosa.*Editor Económico de SEMANA

TLC UN NEGOCIO DE GRANDES PROYECCIONES

Un negocio de grandes proyecciones
Una preparación adecuada deberá tener Colombia para la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Una agenda debidamente pensada y la coordinación con cada sector interesado, es clave para obtener la aprobación del TLC que de ser una realidad llegaría a cambiar el panorama del comercio exterior nacional. Un primer paso para ese proceso lo dio la semana pasada la Procuraduría General de la Nación al anunciar que vigilará el proceso.
Por Juan Pablo Parra*Fecha: 02/08/2004 -1136 Según palabras de Francisco Fernández, consejero económico de la embajada de Estados Unidos en Colombia, la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos será una negociación entre iguales en la que los dos países deberán buscar los mejores resultados a su favor. Esto quiere decir que no habrá ningún tipo de concesión ni de ventaja por parte de los negociadores, y por lo tanto Estados Unidos tomará todo lo que se ponga a su disposición para lograr su mejor provecho así como lo deberá hacer Colombia. Esta reflexión es síntoma de la manera como Estados Unidos enfrenta todas sus negociaciones comerciales. Es imperativo entonces, que Colombia haga un trabajo de preparación que le garantice obtener la mejor posición negociadora en los diferentes aspectos que se pondrán sobre la mesa. Esta preparación tiene que fundamentarse en la consolidación de un excelente equipo negociador que logre captar los intereses de todos los grupos que se verán afectados por los cambios resultantes del TLC.
Una postura global que represente los intereses particulares de cada sector es necesaria para el propósito negociador. En este sentido, es importante que los gremios estén en capacidad de establecer sus posiciones con claridad y que se creen los puentes necesarios entre éstos y el gobierno para que fluya la información. La representación colombiana a cargo del equipo negociador deberá contar con un papel activo por parte de todos los sectores interesados, pues de esta coordinación depende el éxito o el fracaso de las negociaciones. El inicio del proceso se debe dar con la elaboración de la agenda. Esta debe ser clara y se tiene que manejar a partir del principio de que nada está acordado hasta que todo esté acordado con el fin de no llegar a acuerdos incompletos. Mantener claridad sobre este aspecto es de gran importancia para evitar presiones derivadas de los plazos establecidos, pues el tiempo de la negociación se debe ajustar a los intereses de las partes.Se puede afirmar sin temor a equívocos que el tratado de libre comercio cambiará el panorama del comercio exterior en Colombia. El resultado de la negociación será la eliminación de los aranceles comerciales entre los dos países, es decir el libre comercio. El proceso se centrará entonces en la modalidad mediante la cual se llegue a esta situación sin hacer un gran número de concesiones. En Colombia, aproximadamente el 85 por ciento de los productos puede entrar en la actualidad al mercado de Estados Unidos sin el pago de aranceles gracias a los beneficios unilaterales otorgados por el Atpdea que termina en 2006. El objetivo general de los negociadores colombianos será la consolidación de este sistema de preferencias y su ampliación al universo de productos restantes. A cambio deberá adoptar posiciones frente a la entrada de los productos de Estados Unidos al mercado colombiano, mediante mecanismos de transición y de ajuste, tales como la desgravación gradual.A lo anterior se deberá agregar temas como el régimen de aduanas, las medidas antidumping, las normas sanitarias y fitosanitarias, y en un espectro más amplio los regímenes de compras estatales y de prestación de servicios. Serán objeto de negociación aspectos que determinan la interacción de muchos actores en la sociedad. La elaboración de un tratado de libre comercio es un asunto delicado pues de su contenido se desprenden las reglas de funcionamiento y de relación de los mercados en el largo plazo. Al saber la importancia de lo que está en juego dentro de una negociación de esta magnitud, cabe hacerse la pregunta acerca de lo que se puede esperar de sus resultados. Al respecto la referencia obligada es México, que celebra 10 años de existencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por su sigla en inglés). Aunque para muchos es prematura la realización de un balance que dé cuenta de los resultados alcanzados por el TLCAN, se pueden resaltar algunos elementos para el análisis. Según un reciente estudio del Banco Mundial se puede afirmar que el comercio exterior mexicano se dinamizó ostensiblemente en los últimos 10 años. La participación del sector exterior dentro del PIB pasó de 21 por ciento a 52 por ciento con un alto grado de diversificación a favor especialmente del sector manufacturero. De una situación de déficit comercial en 1993, se pasó a una de superávit y se aprecia cierta convergencia en el nivel de salarios y productividad a favor de la economía mexicana, en especial en los sectores que tienen que ver directamente con la exportación. Sin embargo, a pesar de un desempeño macroeconómico positivo, el estudio afirma que no se aprovechó en su totalidad el potencial del tratado debido a que no se realizaron diversas reformas estructurales en la economía mexicana, como las referentes a los sistemas de distribución regional, reformas y mejoras de la educación así como una orientación hacia el desarrollo tecnológico. La institucionalidad que acompañe el desarrollo de un tratado de libre comercio entre economías de distinto tamaño cobra gran importancia a la hora de disminuir efectos negativos derivados del libre comercio.De la puesta en marcha de un tratado de libre comercio se desprenderán diversas consecuencias. Los efectos que se le puedan causar a las economías dependen de la preparación de la negociación. Sin embargo, siempre habrá ganadores y siempre habrá perdedores. El país tiene que prepararse pues de los resultados de la negociación dependerá su capacidad de integrarse y mantenerse como una economía viable. Es de gran importancia la iniciativa de negociación de una Tratado de Libre Comercio con una economía tan importante como la de Estados Unidos. Sin embargo esta debe enmarcarse dentro de una perspectiva amplia de desarrollo económico que incluya el fortalecimiento institucional y la búsqueda de competitividad, sin la cual el TLC se constituiría en un instrumento de aumento de las asimetrías ya existentes.* Coordinador Maestría en Asuntos InternacionalesFacultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Universidad Externado de Colombia